17 enero 2013

2: Bucear de perlas rondas de agua salada


“Yo soy un sueño, un imposible… no puedo amarte: -¡Oh, ven; ven tú!” (Bécquer, Rima XI, Aproximaciones) 

Bécquer nos invita a su imaginación, lamentando su amor por una mujer tan perfecta que no existe. Nadie, ni siquiera Julia Espín, se acerca a lo que él quiere. Quizás esta poema refleja su propio matrimonio infeliz a Casta Esteban Navarro, nuestro Maryann, y también su relación amorosa con Elisa Guillén, nuestro Ginger. Ninguna de las dos responda a sus deseos, que lo deja insatisfecho por lo que se ve obligado a escapar con su hermano Valeriano en viajes sórdidos para buscar satisfacción. ¡Qué injusticia es que encadenarse a las mediocridades del compromiso cuando es obvio que merece más!

Al principio pensé que Bécquer lo escribió con la ironía, quizás ridiculizar a aquellos que "sueñanen vez de vivir". Cambié de opinión después de leer sobre su vida. Bécquer quedó huérfano cuando tenía 6 años, que lo hace un candidato ideal para la "fantasía de mala adaptación". Becquer se pregunta acerca de su madre, ¿qué era? ¿Apasionada? ¿Mojigata? ¿Alguien entre Madonna de los 1980s y la Virgen Madre? Sin saberlo él adscribe estas características prerrequisitas del amante ya que ninguna mujer mortal jamás podría superar su madre. Pero no sabe acerca su madre así que no sabe nada de su mujer perfecta excepto que ella no se parece Casta o Elisa en completa. Becquer personifica la queja del hombre moderno sobre las mujeres: no saben lo que quieren. Mujeres responden: pero sabemos lo que no queremos.


¿Qué hay de malo en buscar una perla de agua salada? perfectamente redonda Ella no existe! Si existiera ¿por qué iba pasar su tiempo con Becquer? ¿Está perfeccionarse a sí mismo? Entretanto, la perla de agua dulce perfectamente redonda de menos valor (Ginger) y la perla de agua salada en forma imperfecta pero más valioso (Maryann) sufren. Desecha estas "barrocas" como burbujas de plástico, se hunden en el abismo acuoso como Ofelia. Atención, Sr. Becquer: los sueños pueden ser mejores amantes que las mujeres reales, pero los sueños son meros sueños todavía. El jugar paracosmico hace que los buenos escritores como Tolkien y Brontë pero hacen bastante más los enfermos mentales solitarios.



Mientras estás decidiendo entre el zorro y el cordero, ellas están decidiendo si que eres digno de su tiempo. Si sigues soñando sin acción, acabarás con la Sra. Howell. Por supuesto que si deseas una fantasma, ella está bastante cerca la tumba.

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