“Yo soy un sueño, un imposible… no puedo amarte: -¡Oh, ven; ven tú!” (Bécquer, Rima XI, Aproximaciones)
Bécquer nos
invita a su imaginación, lamentando su amor por una mujer tan perfecta que no
existe. Nadie, ni siquiera Julia Espín, se acerca a lo que él quiere. Quizás
esta poema refleja su propio matrimonio infeliz a Casta Esteban Navarro, nuestro
Maryann, y también su relación amorosa con Elisa Guillén, nuestro Ginger.
Ninguna de las dos responda a sus deseos, que lo deja insatisfecho por lo que
se ve obligado a escapar con su hermano Valeriano en viajes sórdidos para
buscar satisfacción. ¡Qué injusticia es que encadenarse a las mediocridades del
compromiso cuando es obvio que merece más!
Al
principio pensé que Bécquer lo escribió con la ironía, quizás ridiculizar a
aquellos que "sueñanen vez de vivir". Cambié de opinión después de
leer sobre su vida. Bécquer quedó huérfano cuando tenía 6 años, que lo hace un
candidato ideal para la "fantasía de mala adaptación". Becquer se pregunta
acerca de su madre, ¿qué era? ¿Apasionada? ¿Mojigata? ¿Alguien entre Madonna de
los 1980s y la Virgen Madre? Sin saberlo él adscribe estas características prerrequisitas del amante ya que ninguna mujer mortal jamás podría superar su
madre. Pero no sabe acerca su madre así que no sabe nada de su mujer perfecta
excepto que ella no se parece Casta o Elisa en completa. Becquer personifica la
queja del hombre moderno sobre las mujeres: no saben lo que quieren. Mujeres
responden: pero sabemos lo que no queremos.
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